Le decíamos Lichi, como fruta dulce y se volvía entrañable con solo leerlo en tantas páginas perfectas.
Pasan semanas, y descubro que su mejor novela es la que narra las enloquecidas andanzas de un circo de cinco estrellas, donde los animales parecen sorprenderse de las peripecias y trapecios, las payasadas y desgracias de la tropa loca que habita la carpa y al día siguiente, me convenzo de que su mejor novela es esa que afortunadamente ha vuelto a circular bajo el sello de Alfaguara: Esther en alguna parte.
Lichi era además ensayista de los que bajaron al género del pedestal del aburrimiento para convertirlo en literatura verídica del alma en la mano.
Hay días en que llorando confirmo que su mejor novela es la fábula de un hombre al que condenan a vivir una cadena perpetua entre las rejas de un zoológico por un homicidio en defensa del amor; es decir, en defensa propia.
Lichi era sobre todo novela.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/31/actualidad/1469987471_596322.html
