Ante esa oferta, Uribe debe explicar que no se opone a la paz sino a “esta paz”.
Otro inconveniente es que la discusión de los acuerdos de paz queda contaminada por las controversias de la coyuntura.
Tal vez la explicación haya que buscarla en la psicología: Uribe y Santos protagonizan desde hace tiempo un duelo personal irreductible.
Esa táctica es más beneficiosa que enfrentarse a algo tan deseable como la paz.
Los acuerdos de paz de Colombia, que se firmarán el próximo lunes en Cartagena, agregan a la comprensible complejidad de su contenido una singular heterodoxia en su procedimiento.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/19/argentina/1474316487_027729.html
