Con todo respeto, pero muchos mexicanos tenían ya la sospecha, por no decir la evidencia, de lo anterior.
El mexicano José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que reúne a los 34 países más desarrollados del mundo, declaró recientemente en la capital de la República que México es precisamente, de todos los países de la organización, el más desigual , es decir, en el que se encuentran mayores contrastes (diferencias que podríamos calificar de abismales) entre pobreza y riqueza, entre miseria y abundancia, con todo lo que esto implica en materia de salud, educación, vivienda, calidad de vida, etcétera.
Por lo demás, debemos advertir que tal fenómeno de concentración de la riqueza y ampliación de la pobreza no es exclusivo de México, sino que es inherente a la estructura misma del capitalismo actual, de la economía globalizada de estos tiempos, que es una globalización neoliberal , que es la traducción práctica del capitalismo neoliberal que se ha impuesto arrolladoramente en prácticamente todas las zonas del planeta, que es la forma esencial en que funciona hoy el capitalismo que se ha impuesto en todas partes del mundo.
Por supuesto que sigue existiendo el imperialismo, pero ya en otra forma, que no necesariamente es el de las invasiones armadas, como antes, sino que ahora consiste en las inversiones de las corporaciones multinacionales que las colocan en zonas favorables para extraer dinero, explotar y especular, con particular atención a la mano de obra barata, y que se traducen en el control político inmediato de los países que las reciben y que, también por vía de la especulación, han encontrado la forma de enriquecerse a costa de la pobreza en buena parte del mundo.
Es bueno, sin embargo, que un funcionario internacional de alto rango venga a mencionar la cuerda en casa del ahorcado , precisamente en los tiempos en que las autoridades nacionales proclaman, quitados de la pena, que las reformas estructurales nos están enviando por el camino del desarrollo, que tal es el camino acertado y que esperemos un poco a que esas reformas terminen de cuajar para que podamos tener plena evidencia de todas sus certezas , lo cual suena a hueca palabrería que solamente sirve para ocultar el hecho mayor y cierto de que tales reformas, en realidad, sólo han servido para concentrar aún más la riqueza y ampliar la pobreza que sufre cada vez más dramáticamente un mayor número de mexicanos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/19/opinion/022a1pol
