Ante tal escenario, el propio presidente del Comité Organizador de los Juegos, Carlos Arthur Nuzman, reconoció que nunca unos Juegos habían sufrido tantas dificultades como los de Río: “Nadie imaginaba [la situación actual].
Aunque la construcción no se consideraba estrictamente olímpica, sí formaba parte del legado que los Juegos dejarían en la ciudad.
Brasil ganó la organización de los Juegos en 2009, cuando Luis Inácio Lula da Silva llevaba seis años de estable presidencia y lideraba un economía prometedora.
La percepción en Río, anfitriona del evento, es, eso sí, algo más optimista: el 47% de los cariocas cree que los Juegos traerán más disgustos que alegrías.
Sufre también una paralizante crisis política agravada por la destitución de su presidenta, Dilma Rousseff, mientras suma decenas de casos de corrupción.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/07/19/actualidad/1468940930_316804.html
