Sea como sea, Yamusa Sylla está a gusto entre los 20 trabajadores de la fábrica de Schwerte.
Yamusa Sylla, un muchacho guineano, llegó solo con 15 años a Alemania como refugiado.
El efecto de la migración sobre el mercado laboral es positivo, aunque muy limitado”, precisa Holger Bonin, experto en mercado de trabajo del Centro para la Investigación Económica Europea de Mannheim.
Incluso cuando, tras la caída del Telón de Acero, en Israel la población activa aumentó de golpe un 30%, el efecto sobre el mercado laboral solo duró un año y medio.
Ahora, el joven habla perfecto alemán y está aprendiendo el oficio de metalúrgico en la empresa de Benke en Schwerte, en Renania del Norte-Westfalia.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443544528_245275.html
