Escario asegura que no se trata de vender a los países pobres incubadoras baratas, sino de enseñarles a fabricarlas a bajo coste.
Y el ingeniero asegura que hay proyectos de todo tipo, desde cosas básicas hasta otras más sofisticadas.
“Porque no piensan solo en el título, sino que se centran en el conocimiento que adquieren durante el aprendizaje”, asegura Freire.
Y Freire asegura que cada vez es más frecuente ver que los padres de estos chicos les apoyan.
“Solo hay que tener ganas de aprender y de experimentar”, explica García.
Fuente: http://elpais.com/tecnologia/2016/09/22/actualidad/1474560262_851948.html
