En medio de la tormenta, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, trata de mantener la compostura.
Ella y su padrino político, Lula, se enfrentan estos días a los peores momentos de la crisis desde hace un año.
Por el contrario, algunos medios brasileños anunciaron el viernes que Rousseff ya está resignada ante la posibilidad de tener que abandonar el poder.
Para algunos, el expresidente está siendo víctima de una caza de brujas política, y los jueces son los responsables.
Inténtenlo, y nosotros vamos a discutir con el país entero por qué quieren quitar a un presidente legítimamente electo”, subrayó Rousseff.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/12/actualidad/1457738053_652681.html
