Al final, la diabólica mirada del escritor plagiario que encarna Johnny Depp revela que en realidad la verdadera ventana secreta que se abre al descubrirse sus engaños es el empañado cristal de su propia conciencia.
En días pasados, el muy famoso y justificadamente protegido Roberto Saviano mostró en este periódico su pasajero estupor al enterarse de que un ejemplar de su exitoso libro Cero, cero, cero se halló sobre la cama en la guarida donde se escondía Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
El cuento largo o novela corta de King se titula “La ventana secreta, jardín secreto” y fue llevada hábilmente a la pantalla grande como La ventana secreta, protagonizada por Johnny Depp y John Turturro, sazonado cada instante de sus espantos con la música de Philip Glass y sigue transpirando terror sanguinario –a pesar de que tanto el cuento como la película se desarrollan en tiempos previos a la internet y teléfonos móviles.
Como bien comentó Juan Villoro en las páginas de este diario, “usar información ajena es perfectamente válido, siempre y cuando se reconozca.
Cubrir casos de violencia o corrupción puede provocar una fascinación a contrapelo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/01/america/1456846899_780343.html
