Clinton salió del debate sonriente, visiblemente satisfecha, y con ganas de enfrentarse de nuevo a Trump ante las cámaras.
Y este es el peligro para Clinton: que Trump acabe pareciendo un candidato normal, homologable al resto.
El republicano, tenso, insinuó que en las próximas citas golpeará más fuerte a Clinton y sacará a colación las infidelidades de su marido, el expresidente Bill Clinton.
Clinton apareció como una política con experiencia en los debates cara a cara, con conocimiento detallado de los temas.
Sus mejores momentos fueron cuando retrató a Clinton como alguien que lleva 30 años en política, una representante del establishment.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/27/estados_unidos/1475006894_817626.html
