Después de la masacre homófoba de Orlando, cientos de neoyorquinos se reunieron instintivamente ante el Stonewall Inn, zona cero de la libertad sexual.
Hace dos semanas, en cambio, el mayor atentado de Estados Unidos desde el 11-S tenía por objetivo a los gais.
Pero ese día cambió el guion: los clientes del Stonewall, en lugar de huir o identificarse, se quedaron en la puerta protestando.
Pero el hombre que le acompaña no corre delante de la policía, sino que lo presenta tranquilamente como su marido.
“No se podía servir alcohol a los homosexuales, ni bailar con otros hombres, pero lo hacíamos igualmente.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/27/estados_unidos/1467040742_258698.html
