Pero, junto al ahorro, se han venido observando otros fenómenos, como la elección de candidatos millonarios, capaces de financiar sus propias campañas.
Ahora, el más rico es Medioli, con 325,5 millones de reales (101 millones de dólares) en bienes.
El ministro de Defensa, Raul Jungmann, ha relacionado la violencia en las elecciones con la restricción de la financiación.
Entre los aparentes defensores de esta propuesta está el presidente del tribunal electoral, Gilmar Mendes, que ya ha dado señales de que las elecciones actuales, sin el dinero de las personas jurídicas, está siendo un “experimento institucional”.
En la disputa de 2012 fueron 1.925 millones de dólares en 90 días de campaña.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/04/actualidad/1475589309_569506.html
