El matrimonio entre personas del mismo sexo ha abierto una nueva división en la sociedad mexicana.
A esta lucha se ha sumado un nuevo actor: las universidades.
Destaca la última por su ubicación: la capital del occidental Estado de Jalisco, donde surgió el movimiento conservador ‘Frente Nacional por la Familia’, que intenta boicotear la iniciativa presidencial para reconocer el matrimonio gay en la Carta Magna.
Jalisco es una entidad típicamente conservadora, donde la religión católica mantiene una presencia importante y donde la división entre el poder y la iglesia es una línea todavía desdibujada.
Las cuatro casas de estudios toman como sustento de su postura la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como los artículos 1 y 3 de la Constitución Mexicana, que prohíben la discriminación y especifican que la educación debe fomentar el respeto a los derechos humanos, por lo cual compete a las universidades participar de este debate sobre las familias homoparentales.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/22/mexico/1474575214_060013.html
