Cinco años tras Gadafi y con las heridas aún abiertas, Misrata podría convertirse en punta de lanza de otra guerra, contra el ISIS.
“Los políticos nos decían en 2011 que en cuanto terminara la revolución, en cuanto venciéramos a Gadafi, íbamos a construir un gran país.
Unos quieren que intervengan las fuerzas extranjeras sobre el terreno y otros dicen que eso atraería más yihadistas a Libia.
Mientras tanto, la amenaza del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) se extiende a solo tres horas en coche de Misrata, en la ciudad de Sirte, cuna de Gadafi.
Misrata es un inmenso museo en el que casi todo sigue igual desde que cayó Gadafi en 2011.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/24/actualidad/1456341864_802894.html
