Llegó el gran día de Ochoa después de que el menisco de su compañero Kameni crujiera en el pasado partido ante el Deportivo.
Sin rechistar, ha seguido trabajando en espera de su gran día y se ha adaptado a las mil maravillas a Andalucía.
El cuerpo técnico del Málaga confía en Ochoa, asombrados por sus reflejos bajo la portería y su gran juego con los pies.
No se puede decir que Kameni y Ochoa fueran amigos, pero se respetaron durante todo este tiempo.
Ochoa, que hasta este momento solo había jugado ocho partidos de la Copa del Rey en dos años, disputó en Riazor sus primeros 53 minutos de Liga.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/10/actualidad/1457624274_140723.html
