“Los astrónomos están dormidos”, explicó nuestro guía, como si se refiriera a los hábitos de otra especie.
Después de visitar los telescopios pasamos al hotel donde viven los astrónomos, enclavado en una roca.
Ahí, los telescopios registran destellos que provienen de hace 27.000 años luz, por mencionar una cifra escalofriante.
Estuve ahí para visitar el observatorio de Paranal, fundado por países europeos.
Quienes no entendemos la silenciosa deriva de los astros, podemos emocionarnos con la noche a deshoras de quienes buscan descifrarla.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/14/actualidad/1463179318_553184.html
