Solo un candidato independiente puede traer es credibilidad y obligar al sistema a reformarse», indica Aguilar Camín.
La posibilidad de que un candidato independiente sea capaz de aglutinar el desencanto ciudadano ha disparado la alarma en el desfalleciente sistema de partidos mexicano.
Las cartas, en un sistema con tantos resortes como el mexicano, aún están por jugar.
La favorecen la fragmentación electoral, un sistema que permite ganar por mayoría simple en primera vuelta, y también la indignación.
A falta de casi tres años para las presidenciales, nadie se atreve a apostar aún por un caballo ganador.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/05/actualidad/1444067967_053816.html
