Y todo ello sin que luzca en el bolsillo de los consumidores la transferencia de las rentas perdidas por los productores.
Obsérvese que en 2015, con un precio del crudo más barato que nunca, el crecimiento europeo ha sido un escuálido 1,5% y que este año apenas se llegará al 1,4%.
En este punto es, precisamente, donde radica el peligro de la crisis del crudo.
O, por lo menos, no de forma apreciable.
Lo cual vendría a confirmar que el estancamiento de las economías occidentales (en especial las europeas) obedece a causas más profundas que no se solucionan con una mejora de los costes de importación.
Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/02/19/actualidad/1455886328_214856.html
