La fuga ocurrió el 21 de junio, según un documento que presentó este miércoles el ministro de Ambiente, Manuel Pulgar Vidal.
Desde febrero, el ente regulador prohibió a PetroPerú bombear crudo hasta que no mejorara el mantenimiento y arreglara la corrosión del tubo.
El documento mostraba una descompensación entre la cantidad de petróleo que salió de una estación de la empresa y la que llegó a otra.
Esta última fuga en el viejo oleoducto de PetroPerú fue detectada en la remota región amazónica de Loreto, donde fueron vertidos alrededor de 600 barriles de crudo, según el regulador ambiental OEFA.
Tampoco hay un procedimiento establecido para permitir el ingreso a la zona de derrame a las autoridades indígenas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/01/america/1467329542_465901.html
