Dios estaba dispuesto a perdonar incluso con solo 10 justos, pero no los encontraron, y Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el fuego.
Su afirmación me ha recordado uno de los relatos bíblicos más famosos y enigmáticos: el de las ciudades de Sodoma y Gomorra.
La Sodoma y Gomorra brasileña son la clase política en la que cada día aparece más difícil encontrar entre los miles de diputados, senadores, ministros, alcaldes, etc.
En el caso que vive hoy Brasil, no es que en el país no haya 10 justos.
Le hizo una propuesta: Si hubiese en ellas 50 hombres justos, ¿les evitaría el castigo?
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/18/actualidad/1466259786_550635.html
