Según los datos históricos recogidos por Ekirch, hasta los tiempos modernos, los europeos dormían en dos partes, con una interrupción en la que rezaban, tenían sexo o practicaban todo tipo de actividades.
Además, con el fin de evitar confundir el estado natural con una forma de vida surgida en esas tribus en tiempos modernos, se estudió también a los Tsimane, en otro lugar (en concreto, Bolivia).
En los entornos modernos, el cuerpo se ve obligado a enfriarse “artificialmente” hasta alcanzar la menor temperatura que llega con el sueño.
El análisis también mostró que las pautas de sueño de estas poblaciones aisladas separadas por miles de kilómetros eran muy similares.
Por un lado, con un tiempo de sueño de 6,4 horas de media, no duermen más que los habitantes de sociedades modernas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/15/ciencia/1444926786_287396.html
