En Francia, los progresistas se reconocen cada vez menos en las élites políticas francesas y europeas.
A finales de febrero, todos los ingredientes parecían reunidos para que surgiera un movimiento de indignados a la francesa , similar a aquel que marcó la primavera de 2011 en la península ibérica y que continúa transformando España y Portugal.
Para los ciudadanos progresistas, expresar su desaprobación en las calles y reapropiarse la política en las plazas parece la única opción.
La propuesta de reforma de la ley laboral ha sido un formidable elemento detonador para estas movilizaciones.
Los volantes de los colectivos estudiantiles llamaron a manifestarse en contra la política del gobierno y no alrededor de un solo proyecto de ley.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/10/opinion/019a1mun
