Las circunstancias y los intereses individuales favorecen ese tipo de comportamiento que no tiene por qué durar para siempre si esas circunstancias cambian.
Esto se debe a que en ciertas circunstancias ayudar a cuidar a las crías de tu hermano puede ser tan eficaz para hacer sobrevivir tus genes como reproducirte tu mismo.
Esta habilidad puede ser útil después cuando quieres cooperar con otro individuo”, ha explicado en un comunicado de su institución.
En un entorno difícil, en el que es necesario que ambos progenitores colaboren para alimentar a la cría en tiempos de escasez, la monogamia puede convertirse en una práctica interesante.
Existe una relación entre el tamaño del cerebro de una especie y la monogamia socialSobre este punto, Dillard explica que estas adaptaciones físicas y sociales que favorecen la monogamia también facilitan la cooperación.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/05/ciencia/1462472439_944116.html
