Los narcocorridos vuelven a sonar con fuerza.
En el norte de México suenan en las cantinas, los billares y hasta en los coches con cristales tintados cuando se detienen en un semáforo.
No disparen al pianista, por favor.
Basta que Joaquín El Chapo Guzmán protagonice otra de sus aventuras -en este caso su tercera detención- para que este subgénero de la música popular mexicana vuelva a exaltar las andanzas de los narcotraficantes casi como si fueran héroes clásicos.
Los Minis, unos chicos de 20 años que a veces han sido despertados en mitad de la noche para ir a cantarle a jefes de la droga que llevan varios días sin dormir, nos cuentan la aventura de escribir y cantar letras que glorifican a unos delincuentes pero pueden enfadar a otros.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/01/16/videos/1452905291_909852.html
