Sin embargo, en este momento, los líderes de ese espíritu que hoy representa Unasur ya no son Hugo Chávez ni Fidel Castro.
Este año, Naciones Unidas también reveló un nuevo líder que, a pesar de encontrarse con este mundo que se cae a pedazos, aún resulta esperanzador.
No sólo para ordenar el comportamiento humano desde la perspectiva de los ojos de Dios, sino también para hablar del mal uso que se le da a instituciones como Naciones Unidas para justificar guerras.
Y un Papa que representó una pieza fundamental en la restauración de la relación de ese país con los estadounidenses.
¿Acaso puede más el aparato cubano, su fuerza y su influencia, que esa sensación amarga de que la lucha ideológica por lo menos empató?
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/04/actualidad/1443987994_362529.html
