Después del terremoto en Ecuador hubo trabajos que fueron necesarios y, aunque dolorosos, ayudaron a poner orden en medio del caos.
En el cementerio general de Manta se enterraron casi 40 cadáveres el lunes después del sismo.
Aprovecharon que una vecina del cementerio donó el material para sellar las tumbas y ellos pusieron su mano de obra.
Allí, sobre el suelo y sin luz, tuvieron que atender a las personas que empezaron a llegar.
“Era un montón de ambulancias, no había carpas, no había colchonetas, nada… Todo el mundo quería que a su familiar se le atendiera primero.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/27/america/1461710403_469172.html
