Probablemente ni Manuel Azaña ni ninguno de sus ministros había escuchado nunca el nombre de esa aldea perdida en el campo de Cádiz, Casas Viejas.
El mismo Sender dice de pasada que un latifundio enorme junto a Casas Viejas va a ser expropiado en aplicación de la Ley de Reforma Agraria.
Todos están muertos cuando Sender llega a Casas Viejas, pero él reconstruye sus conversaciones y hasta sus pensamientos.
Durante los meses siguientes no hay más referencias a Casas Viejas en el diario.
El 13 de enero de 1933, Manuel Azaña, presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, escribió en su diario: “Por la mañana (…) había venido también Casares, que me contó la conclusión de la rebeldía en Casas Viejas, de Cádiz.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/01/babelia/1456845645_779951.html
