“Digámoslo alto y claro: no abandonamos la UE para perder de nuevo el control de la inmigración”, zanjó May.
Por eso, al anunciar la fecha de activación del proceso de salida, May pierde un arma negociadora.
Pero cuatro días en Birmingham bastaron a May para dejar claro que su lectura es que el mandato fue reducir la inmigración.
Si no lo hay, las relaciones de Reino Unido pasarían a regirse por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Recuperar el controlLos euroescépticos se agarran a que a Europa, que exporta más a Reino Unido que al revés, no le interesa una ruptura radical.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/08/actualidad/1475952853_092784.html
