En nuestro país la cuestión de los símbolos, monumentos y otras edificaciones erigidas por el régimen franquista no se abordó hasta la aprobación de la llamada Ley de Memoria Histórica en 2007.
No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”, escribió Walter Benjamin en 1940.
Es autora de Ashes and Granite: Destruction and Reconstruction in the Spanish Civil War and Its Aftermath (Sussex Academic Press, 2011).
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha habido oportunidad de ensayar algunas de estas respuestas.
En las últimas décadas, la institucionalización del concepto de memoria colectiva, también el de trauma, originados inicialmente en el mundo académico, ha llevado a muchas sociedades a reflexionar sobre qué hacer con estos legados incómodos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/21/opinion/1458563323_963221.html
