La experiencia latinoamericana reciente va demostrando que los Estados no aciertan aún a saber qué hacer frente al conflicto social contra ese tipo de proyectos de inversión.
Pero hay otro fantasma que pone en riesgo muchos proyectos de inversión: la conflictividad social.
Mientras prevalecen prácticas básicamente reactivas, no asoman aún políticas públicas preventivas adecuadas.
Tradicionalmente se espera, sin embargo, que el Estado “no se meta” en la ejecución de los procesos de inversión pero tiene que hacerlo.
El sector primario exportador (minería y petróleo, en particular) ha sido decisivo en el crecimiento económico latinoamericano de más del 80% en el lapso 2004-2014.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/25/actualidad/1456440360_333352.html
