Mariano Rajoy ganó las elecciones y ha ganado también las postelecciones.
Se le podría agradecer el esfuerzo a Sánchez si no fuera porque ha practicado el ilusionismo como argumento de supervivencia.
Por cuerpo y por espíritu, emulaba a esos centrales que suben a rematar las últimas jugadas, rebañando los nervios y los segundos.
Carecía de sentido recrearse en un ejercicio de especulación, mucho menos invocando el minuto yugoslavo del parlamento catalán.
Quiso asumir Sánchez el argumento providencial.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/04/26/actualidad/1461692186_967346.html
