Los cambios mejoraron al equipo, Óliver sobre todo y redondeamos un partido muy bueno en el segundo tiempo”, admite Simeone.
A diferencia de Arda, que no necesitaba estar tan en contacto con el balón, Óliver si demanda estar en el corazón de las jugadas permanentemente.
Si Simeone decide echar mano de él, lo normal es que se encuentre a un jugador que pretenderá imponer su juego en beneficio del colectivo.
La relación futbolística entre las características técnicas de Óliver Torres y el ideario base de Diego Pablo Simeone es antagónica.
La actuación también desmintió una cuestión que debía darse por sabida: que no hay paladar de hincha que no agradezca a un jugador tan fino.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/02/13/actualidad/1455385564_546966.html
