Y eso despierta en Snowden un poder que sus enemigos jamás podrán controlar: convierte a una persona escondida en alguien que puede ser visto, puede ser famoso y, lo que es más irreversible, puede ser un icono.
Ese puede ser el último añadido al mito pop de Snowden.
«No todo el mundo puede comprender técnicamente qué ha hecho, pero cualquiera puede entender que ha provocado el mayor debate público que se recuerde».
A muy poca gente le cambió la rutina el día que Snowden publicó su información, y a menos aún cuando se firmó el Freedom Act.
«, pregunta Ben Wizner, abogado y prácticamente agente de Snowden, desde sus oficinas en Nueva York.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/03/tentaciones/1475476145_736317.html
