No sé si aceptados o asumidos.
El problema es que a mí, aunque no me guste, si no queda más remedio, pues lo hago.
Y él, si no lo hace y yo tampoco, se queda más ancho que largo y me dice que no me estrese.
Además, sin despeinarse ya que, según ella, siempre andaba presumiendo de lo bien que había educado al hijo.
Que vaya por delante que servidora está muy contenta con su marido.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/05/mamas_papas/1475660811_363945.html
