Siria se volvió un país a donde regresar migrantes se considera contrario a las leyes internacionales.
Si uno empieza con las consecuencias económicas, la cuestión principal es si recibir migrantes mejora o empeora la situación del país receptor.
De aquí se deriva que menos personas en el rango de trabajo activo están brindado respaldo a un número mayor de personas en los rangos de edad mayores y menores.
La situación es por supuesto bastante diferente en los países menos acaudalados, donde el impacto principal de aceptar migrantes sería precisamente la amenaza hacia los empleos de la población que todavía está dispuesta a aceptar los trabajos onerosos debido al perfil demográfico general del país.
Europa está bajo los reflectores, por el momento, pero existen debates paralelos por todo el mundo: Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Australia, Indonesia y Japón.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/26/opinion/020a1mun
