Con esta emisión, la deuda largo plazo se sitúa ya en 65.000 millones de dólares, casi la mitad del pasivo total.
La caída de ingresos de Pemex, que soporta una carga fiscal del 70%, ha reducido drásticamente la aportación al erario.
El último envite ha sido la colocación de 80.000 millones de yenes (771 millones de dólares) en bonos a 10 años.
Si la compañía no remonta y el Estado no obtiene nuevos recursos, la víctima final será México.
Esta búsqueda de recursos de Pemex es un reflejo de sus graves problemas financieros.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/07/16/actualidad/1468625171_732945.html
