No para trabajar más horas, sino para trabajarlas mejor.
A mi no me importa levantarme a tal hora, sino lo que consigo con ello», explica Berto Pena.
Eso me ayuda a concentrarme más y a ser más productivo, en esas horas resuelvo gran parte del trabajo del día», explica.
La hora perfecta para empezar a trabajar, para ellos, es antes del amanecer.
Tampoco horas brujas: «No es que seamos más productivos a las 4 de la mañana, es que el entorno en sí mismo lo es», concluye Dan Ariely.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/08/31/actualidad/1472660552_570731.html
