Es que según Abad, jugar es como respirar.
Jugar sin pensar en la productividad, jugar sin que se necesite una razón específica.
Por el contrario, el juego es una cosa muy seria, tan importante como comer o como respirar, por ejemplo.
“Los niños que juegan son más plenos y más felices, y se convertirán en adultos más plenos y felices también.
Más tarde, ya en casa, el padre la regaña porque quiere jugar con una caja y unas muñecas.
Fuente original: Por qué para los niños jugar es como respirar | CNNEspañol.com
