Uno de los mandamientos nutricionales más extendidos en los últimos años es el que advierte: “Saltarse el desayuno engorda”.
Su conclusión: la ingesta diaria de desayuno contribuía a prevenir a la obesidad.
Los autores de esta investigación se fijaron como objetivo analizar la relación entre el sobrepeso y la obesidad con los hábitos alimentarios inadecuados y las conductas sedentarias.
Las investigaciones siguen ahondando en lo que Marta Gámez, nutricionista y directora técnica de Grupo NC Salud, denomina modo ahorro.
“Cuando no hacemos esta primera comida del día, nos privamos de una fuente de energía que necesitamos para realizar las actividades diarias.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/30/buenavida/1443605787_843494.html
