Por esa puerta volvieron a entrar ayer Jorge Edwards, Rafael Sánchez Ferlosio y Antonio Gamoneda, que retornaban al lugar en el que recibieron el Premio Cervantes para hablar, cómo no, de Cervantes.
Sentados en mesa aparte, un poco como tres sabios y otro poco como tres estudiantes castigados a dar la lección, Edwards, Ferlosio y Gamoneda llenaron una sesión a la que faltó el cuarto convocado, José Jiménez Lozano.
Se la dio porque, apuntó, Cervantes es, como dice Hugo, un “escritor océano”, es decir, “sin límites, profundo, con monstruos”.
Aunque parezca mentira, el Paraninfo de la Universidad de Alcalá es casi un siglo más antiguo que el Quijote.
Abrió el fuego Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931), galardonado en 1999, que comenzó advirtiendo que es un “lector antiguo” de Cervantes pero no un cervantista.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/20/actualidad/1461175379_075102.html
