Ahí palideció el PSG, que ya sabía que Matuidi tampoco podrá jugar en el Etihad por acumulación de amonestaciones.
A esas alturas el PSG ya sabía que la clave de su tranquilidad residía en cerrar las opciones de contras.
Se apagó y deberá encenderse por fuerza en Manchester o sino Ibrahimovic seguirá sin cobrar un impagado.
Pero pronto quedó claro que tenían un mejor andamiaje colectivo para sostener la posesión de la pelota.
El sueco fue el ejemplo de la paradoja en la que se manejó el PSG, que estará en desventaja con el resultado con el que se abrirá el partido de vuelta por más que demostrase ser algo más que un tibio y reservón Manchester City.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/04/06/champions/1459975948_906762.html
