Tampoco el TTIP cuenta con un valedor de peso en EE UU.
El domingo era el vicecanciller y líder de los socialdemócratas alemanas, Sigmar Gabriel, quien declaraba la muerte de facto del TTIP.
La alternativa es cerrar un acuerdo genérico y de principios, duramente criticado por la industria, que permita mantener viva la negociación y evitar que EE UU se vuelque completamente hacia Asia.
Ninguno de los candidatos a las elecciones presidenciales de noviembre respalda el TTIP, lo que en el caso de los republicanos supone un cambio radical respecto a sus posiciones tradicionales.
La Administración francesa, que nunca ha sido muy partidaria de los acuerdos de liberalización comercial, se sumaba ayer al rechazo al pacto.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/30/actualidad/1472577855_918117.html
