Raúl deja el fútbol y como cada vez que se va un grande nos queda una sensación de ausencia íntima.
Hace algún tiempo que le habíamos perdido de vista, pero al menos sabíamos que andaba por ahí: por el Schalke, por Qatar, por Nueva York.
Deja más de mil partidos y muchos goles, pero sobre todo deja un ejemplo, una manera de estar en el fútbol y en la vida.
Haría bien en intentar recuperarlo, pero, ojo, también la Liga querrá tirar de él.
Ahora dice que se va y es en este momento cuando caemos en que hemos quemado, todos juntos, otra etapa.
Fuente: http://opinion.as.com/opinion/2015/10/17/portada/1445034529_040358.html
