Mantener a Reino Unido integrado en la Unión Europea es un buen objetivo para los europeos.
Conviene hoy disculpar todo eso como se disculpa al hijo pródigo, pero sin olvidar que desde su acceso al entonces Mercado Común, Reino Unido ha sido un socio receloso, refractario e incómodo.
Ahora bien, una cosa es la disposición generosa de ánimo, y otra muy distinta el altísimo e injustificado precio pagado por la permanencia del díscolo socio.
Incluso renunciando a recordar a su Gobierno que solo él se ha internado en el barullo que (aún) puede desembocar en su exclusión.
Por eso es legítimo y conveniente que todos sumen esfuerzos para asegurar ese fin.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/20/opinion/1455996504_056943.html
