Tras una jornada insufrible en el trabajo, Usuario X puede perder el tiempo en Internet sin el menor cargo de conciencia.
Usuario X hace clic en el anuncio, entra en un portal donde nunca había comprado.
La Red está llena de distracciones y Usuario X no se quiebra la cabeza con la cuestión.
Para la web, Usuario X será solo un amante de los zapatos más en el enorme universo de la web.
Aunque no sepan qué está pasando, Usuario X y Usuaria Y llegan a una conclusión provisional: las tentaciones en Internet no se rinden nunca, ni cuando se cae en ellas.
Fuente: http://elpais.com/tecnologia/2015/10/13/actualidad/1444761762_059471.html
