De modo que los iraníes han podido elegir no entre diferentes opciones, sino entre diferentes matices de una misma opción.
Un Irán aislado no le conviene a nadie más que a aquellos que ocupan el poder desde 1979.
Y es aquí donde puede resultar decisiva la actitud de Rohaní de tender puentes con Occidente.
Por eso mismo, el buen resultado obtenido por las opciones menos ultras constituye una importante palanca en la que apoyar el cambio de estructuras y la apertura social que una nación milenaria como Irán merece.
Los resultados obtenidos en Teherán por los sectores más aperturistas autorizados a presentarse a las elecciones al Parlamento muestran un respaldo del electorado al deshielo en las relaciones con Occidente planteado por el presidente Hasan Rohaní.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/28/opinion/1456682386_088272.html
