Silvio, tan añorado y tanto tiempo ausente, pretendía explayarse.
Silvio, el deseado.
Silvio podría ser un funcionario de la canción de autor caribeña, pero nunca le ha perdido el gusto a la curiosidad.
El de Silvio recorrió más bien el camino desde la atonía a la excitación.
Las primeras filas reclamaban Te doy una canción y el trovador no nos dio solo esa, sino una montaña más.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/28/actualidad/1461829720_296724.html
