Era 1991, la gira se llamó Blond Ambition y a su lado estaban siete bailarines, seis de ellos homosexuales.
El día que acabó Blond ambition los bailarines bajaron del escenario y el golpe de fama los abofeteó sin piedad.
«Estamos aquí por ella y seguimos consiguiendo muchos trabajos porque aun nos reconocen como los bailarines de Madonna», aseguran ambos.
José Extravaganza y Luis Camacho, los dos latinos del cuerpo de baile, conocieron a Madonna una noche en un bar de Nueva York.
Ninguno de los dos, ni del resto de sus compañeros, ha vuelto a hablar con Madonna.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/22/actualidad/1469209402_904850.html
