Me ha pasado con John Belushi y con Michael Jackson.
Para quienes alcanzaron la adolescencia entre finales de los setenta y principios de los ochenta, el cine de John Landis (Chicago, 1950) fue un rito de paso ineludible.
La acción transcurría en 1963; es decir, cuando Kennedy aún era presidente y estábamos en el umbral del cambio de la década de los sesenta.
Los protagonistas son dos chicos listos, que tienden a bromear cuando se encuentran con algo que no comprenden.
Y lo ingenioso del guion fue la capacidad de poder explorar todo eso usando personajes que eran puros arquetipos”.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/30/actualidad/1464619878_262601.html
