Un día, en el auto, Mateo dijo: “¿Verdad que tengo dos papis?” Jorge y yo nos quedamos fríos.
Era tan pequeño y delicado que sentía que le podía hacer daño tan solo con tocarlo.
En la familia tenemos un mantra, que Mateo ha memorizado: “Si practico, aprendo y si aprendo, me hago más listo”.
Ella le dijo que tenía razón y creó una segunda figura de padre para Mateo.
Jorge siempre ha sido más práctico que yo.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/06/10/mexico/1465535729_881930.html
