A primer golpe de vista algunas paredes de Teherán dan la sensación de que el tiempo se hubiera congelado tres décadas atrás.
Pero a diferencia de los murales revolucionarios anteriores, su homenaje no es ni morboso ni dramático.
Algunos, como los pintados sobre el muro que rodea la antigua Embajada norteamericana, se han convertido en una parada obligada para cualquier visitante.
Consignas de «Muerte a Estados Unidos» y retratos de los caídos en la guerra con Irak ocupan medianeras y tapias por toda la ciudad.
«He elegido formas simples porque el espacio urbano ya está demasiado abigarrado», explica esta representante de la nueva generación de muralistas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/02/actualidad/1462222365_755459.html
